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miércoles, 22 de febrero de 2012

La cara es el espejo del alma

¿Quién no ha asociado nunca una cara con una forma de ser? Por ejemplo, ves a un tío calvo, con barba larga, lleno de tatuajes...y lo primero que piensas es que ese menda tiene que ser por lo menos un Angel del Infierno...aunque luego lo mismo es un decorador dulce y agradable.

En mi caso, y vista mi mente calenturienta, esto lo suelo asociar bastante con el sexo. Ves a una tía, con cara dulce y piensas que en la cama tiene que ser una corderita (aunque luego lo mismo no tiene nada que aprender de ninguna pornostar) O viceversa. Hay mujeres cuya cara lo primero que me hacen pensar es que en la cama deben de ser unas lobas...y luego, las sacas del misionero y ni una churrupaita te hacen las jodias.

Eso es lo que me ocurre con una compañera de trabajo. Ana se llama. Es verla e inmediatamente asociarla con vestidos de cuero ajustados, látigos y cadenas....no sé por qué, pero encaja como un guante en lo que yo imagino que tiene que ser una perfecta dominatrix.



Ana tiene unos 40 tacos. Es bastante alta y delgada, lo que hace que tenga un aspecto desgarbado. Además la jodía no se puede decir que sea guapa precisamente, tiene las narices grandes y alargadas y un rostro un tanto ratonil...la pobre por tener, no tiene ni tetas casi. Además, si a esto le sumamos que su carácter es más agrio que el de un limón, la muchacha tiene todas las papeletas para intentar rehuirla un día si y otro también. Eso sí, tiene unas piernas largas y finitas y un culito, que vamos, te dan ganas de ponerla a cuatro patas (si se da la vuelta estas jodido) y estarle dando lo que no está en los escritos.

Pues bien, cada vez que la veo, no puedo dejar de imaginármela vestida de cuero ajustado, con unas botas de taconazo de vértigo y con una fusta en las manos, dispuesta a humillarte todo lo posible y más....la verdad es que da el pego muchísimo y más de una vez me la he terminado meneando (es triste, con la cantidad de tías buenas que ve uno todos los días) pensando en que, por su aspecto y por el carácter que tiene, como dominatrix valdría su peso en oro.

Otro ejemplo podría ser el de La Jefa, que tiene cara de no haber roto un plato en su vida, y sin embargo, en la cama, cualquier cerdada que penséis se queda corta....lo mismo el haber ido a un colegio de monjas tiene algo que ver. (lo digo porque parece ser que, la mayor parte de las tías que han ido a estos colegios luego han salido un poco "ligeritas de cascos" como se dice)





No sé si la cara será el espejo del alma. Y probablemente la concepción que nos hagamos de una persona basándonos en sus rasgos sea erronea.....pero yo me lo paso teta imaginando como tiene que follar una tía sólo con verle la cara.

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